Hablando de panteones, la frase más irónica que conozco -tal vez la más insuperable de las frases irónicas- es el epitafio que Marcel Duchamp escribió para sí mismo y que puede leerse en la lápida de su tumba:
D’ailleurs, c’est toujours les autres qui meurent
(Por otra parte, siempre se mueren los otros.)
París no se acaba nunca



